Alex García Borau

Exjugador y Coordinador del fútbol base del RCD Espanyol

Inicialmente el motivo de la entrevista era por haber sido el único jugador del barrio que ha llegado a 1ª división, pero después la parte deportiva ha acabado siendo sólo la excusa para conocer un poco más al hijo de José, al padre de Aleix, o al Coordinador que se preocupa tanto o más formar a personas que a jugadores.

Como ocurre tantas veces en la Barceloneta, en tu caso también todo empieza en la playa, en el Club Vell te descubre el sr. Montserrat.

Me llevó a probar en el Barça. Eran tres días. En los dos primeros no hago nada. Yo no había jugado en un campo de fútbol , sólo en la pista y en la playa, en el Club Viejo, con un grupo de amigos entrenados por Miquel Canillas. El tercer día, ya adaptado, lo hice mejor y me quedo.

Inicios culés.

Estuve en las categorías inferiores del Barça hasta los 14 años que me «invitan a irme». Me echaron sobre todo por mi físico. Yo a esa edad era poca cosa.

¿Un disgusto?

No creas. Me vengo al Barceloneta y el primer día me agarra el mayor Victor Cánovas Vitico y me dice «no creas que jugarás aquí para venir del Barça». Jugué 4 temporadas.

Uno en infantiles y la segunda temporada ya de juvenil y más cresidito, vuelve a buscarme el Barça. Voy una semana a entrenar pero yo era más feliz en mi mundo en el Barceloneta.

Elegir Barceloneta por Barça. Difícil de entender.

Es un tema de sentir cuál es tu sitio en este momento.

Y llega el momento.

A las dos semanas se rompe la clavícula el extremo del primer equipo, Fausto. Me llama Hernández, el míster, al que tengo mucho que agradecer, porque cuál este martes a entrenar. Era un niño de 16 años que entraba acojonado en un vestuario de varones. Pero me encuentro a compañeros como Tomás, Olmo, Aparicio, Capdevila, José Luis, Fausto, Kocsis, Luisito, Oporto, Riera y tantos otros que me protegieron y me hacen sentir a uno de los suyos desde el primer día.

Debuta el niño que viene del Barça.

Primero me pone de titular fuera y estoy mal. Pero al domingo siguiente en casa me sale un buen partido. Ya no dejo de jugar ni con 40 de fiebre.

Textual.

Un día de partido me levanto con 40 de fiebre. Me abrigo y mi abuelo me lleva al campo para avisar al míster de que no podía jugar. Su respuesta: “tú a jugar, resuelves el partido, te cambio y te vas a la cama”. Marqué el 3 a 1 en el 88 y me cambia.

Este 11 no lo hacía nada mal.

Me siguieron del Real Madrid y del Espanyol, que finalmente me fichaba pagando otros 1,5 millones de pesetas material deportivo.

Un perico con un pasado culé.

Como jugador, matas por el equipo con el que estás jugando en ese momento.

Evidentemente, en mi caso, los colores son claros: son 20 años trabajando en el club más los 7 como jugador. Es decir, la mitad de mi vida.

Debutas en la huelga de profesionales del 84, que jueguen juveniles en Mestalla. 5-1 con el gol tuyo.

Anecdótico. Yo en 1a marco sólo tres goles, y dos no sirven para nada. Éste del 5-1 ante el Valencia, otro en el Camp Nou perdiendo 5-2 y un 1-0 ganando en el Bilbao. Éste si era valioso.

Llega el año de mili a Melilla.

Voy lesionado del tobillo. Me lo hice en unas 24 horas de la Repla . Las únicas que jugué porque antes no me dejaban jugar los clubs. En mi debut, un Melilla- Mijas la tarde que había jurado bandera, me sale un partidazo . Pero puse el listón tan alto que sólo podía ir a peor. Siguiente partido contra el Jaén en Copa y la portada del diario titula Alex pasa totalmente desapercibido. Recuerdo a un aficionado que siempre me llamaba “catalán, vete a ti tierra que nos has engañado”. Cuando dos años después debuto en 1ª división, estos seguidores del Melilla estoy convencido de que no se creían que se trataba de ese mismo Alex García.

La mili acaba.

Torno de Melilla yal Hospi , que era el filial del Espanyol. Hasta que debuto con Clemente dos años después con 22 años. Otro cúmulo de circunstancias.

¿Circunstancias?

En el fútbol y en casi todo en la vida, para que las cosas te vayan bien, debes estar preparado pero además deben coincidir situaciones que te vayan a favor.

En el 88 el Espanyol va pasando eliminatorias contra pronóstico en la UEFA (Inter, Milan, Vitkovice) , y se planta en semis contra el Brujas. Clemente piensa, «tengo dos jugadores que están jugándolo todo y les tengo que dar descanso o me los fundo». Eran Job (lateral derecho) y Valverde (extremo). Mira al filial y en ese momento llevo 10 partidos que estoy siendo el mejor. Si hubiera mirado 10 partidos antes no iba ni convocado. Nos sube a Eloy ya mí. Debuto en casa contra el Bilbao de titular. No estoy bien, muy tenso, y me cambia.

El siguiente partido me vuelve a poner en Mallorca ya pesar de perder salgo en el equipo ideal en prensa junto a otros dos delanteros que quizás te suenen: ¡un tal Baquero, un tal Butragueño y yo!.

¡En 1ª división Sueño cumplido!.

Pero yo sufría. Si no me convocaban era un drama, en casa sentía en exceso la presión de la gradería y prefería jugar fuera.

Quiero que quede muy claro: yo he estado más feliz en cualquier otra categoría de las que he jugado que en 1ª división. Yo he estado feliz jugando aquí en la Repla o en la playa, porque era un disfrute.

Buscabas la felicidad y no la encontraste arriba.

He sido feliz cuando por fin he entendido dónde estaba la felicidad. En mis últimos años en el Gavà fue un disfrute. Disfrutaba en el entreno. Yo era el primero en llegar y el último en irme. El partido es una circunstancia que pienso está sobrevalorada respecto a los entrenamientos.

Alavés…

En Vitoria fui muy feliz. Ciudad preciosa y futbolera. Subimos a 2º A. Me habría quedado a vivir.

Gavà…

Tengo 4 ascensos y 3 descensos en mi carrera. Pero mi último partido como profesional en el Gavà fue un descenso. Que no puedo evitar y me queda la «espinita» de no poder ayudar al equipo a ascender en el futuro. Con casi 38 años, creo que me quedaba un año incluso de cuerda pero le había prometido a Pili, mi mujer, que le dejaba y ya había incumplido la promesa años antes.

Con la de fútbol que había en el barrio, en la Repla y sólo llegas tú.

Pienso que es esa cuestión de circunstancias. Yo no me considero mejor que Benito, Andrés, Juanito, Molina y otros muchos.

Hombre, Juanito tiene una portada de la revista y tú todavía no.

Un mayor entre los grandes, Juan.

¿Cuestión de circunstancias?

Je je , vas aprendiendo. Alguien te ve el día indicado, te da la opción y tú después lo aprovechas. El talento deportivo existe en la mayoría de chicos que juegan. Lo que marca la diferencia es lo que haces con ese talento. Te daré un dato.

Habla ahora el Alex coordinador del fútbol base del Espanyol?

El talento en edades inferiores puede incluso jugar en contra. Pues al ser superior no te esfuerzas y cuando se iguala más adelante ya no adquieres ese sentido del esfuerzo y te adelantan a los que llevan tiempo luchando para “sobrevivir”. El 80% de los jugadores que he tenido en el fútbol base son del primer trimestre del año. Claro, en benjamines y alevines estos meses de diferencia dan cierta ventaja física. Pero los de final de año que están luchando en ese escenario de desventaja para ellos, si le superan suelen ser los que marcan la diferencia. En el club sólo tenemos trece jugadores del último trimestre, pero de estos trece, siete son top . Por el contrario, sólo son top el 30% de esos 80% nacidos en el primer trimestre.

Futbolista sin tatuajes pero con estudios.

Empecé ciencias exactas, después de la mili intento entrar en INEF y por algo no entro, hago historia ya finalmente entro en INEF. El día era asistir a clase, entrenar a Sarrià y volver a coger apuntes en la Uni .

Profesor de Educación Física.

En el propio centro escolar desde hace 29 cursos. Ahora en jornada reducida para combinarlo con mi trabajo en la Ciudad Deportiva.

Futbolista y profesor. Buena combinación para un coordinador del fútbol base del RCD Español. En tu presentación dices que la prioridad es la formación del chico como persona. "Quiero para ellos lo mismo que yo quisiera para mis propios hijos".

La clave es la familia del jugador. En muchos deportes quieren a los padres lo más lejos posible. Son un coñazo que sólo ven a su hijo como el único y el mejor. Yo hago todo lo contrario: me llevo a los padres, hago que sepan de primera mano que es lo que hacemos.

Así no generamos dudas ni desconfianza.

Esta tablet contiene toda la información de todos mis jugadores. Hablo de su rendimiento en el campo y también en los estudios. Fermín, padre de un chico del infantil, me dijo que aplicábamos las 3 C: comunicación, confianza, y colaboración. Si comunicas bien y cuando toca, tendrás su confianza y colaborará contigo para lo que precise. Y la comunicación primera debe ser con la familia. Ellos me dirán en tiempo real, cualquier cosa negativa o positiva que suceda a su hijo. Porque todo le afecta. Todos los padres tienen mi teléfono y deben llamarme para poder anticipar y decirle al entrenador “cuidadito que se le ha muerto su abuelo, ten tacto”. Porque el entrenador no forma parte de esa estructura padres-jugador-yo.

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