El cementerio nunca encontrado

Al lado de uno contenedor de la basura me voy encontrar una maleta de la marca Gladiator muy antigua y me la voy llevar a casa, a ver si estaba llena de billetes. Dentro sólo había_papelitos.

Me llamó la atención un plano del barrio de 1791 que tenía una marca al inicio de la calle del Cementerio, en la parte trasera de la Iglesia de San Miguel. La marca tenía forma de calavera.

Éste calle se llamó toda la vida calle Alegría , excepto unos años que se llamó Andrés Doria en honor a un almirante genovés, porque en este barrio nadie tenía un centavo pero estaba lleno de almirantes. Acabé yendo a visitar a María Jesús Vidal, del grupo de historiadores del barrio . Me dijo que “En 1840 el nombre de Calle cementerio todavía estaba vigente. En un plano de 1859 se ve la planta de la iglesia pero ya es calle Alegría”.

Le pregunté si es que hubo allí un cementerio. Se encogió de hombros “Hay un plano que sitúa la calle del cementerio en una fase bastante inicial del proyecto del barrio , con mucho pocos calles construidos , aunque no señaliza lo supuesto cementerio . Cuando se hicieron las obras del Forn Baluard, que está al lado , alguien esparció el rumor de que se habían encontrado lápidas. Pero sólo esto : rumores”.

Hace muchos años , yo había trabajado algunas noches en el subterráneo donde estaba el horno de la calle Baluard, cuando pertenecía a la familia Alcorque . Recuerdo el olor agria de la masa madre y al ponerme a pensar, también recuerdo que a veces , de madrugada, se sentían golpes al otro lado de la pared . Decían los panaderos que eran los vecinos, que vendían tarde juega . Pero cuáles vecinos si estábamos en un sótano?

En el recuadro de calle detrás de la iglesia donde podía haber estado el cementerio ahora no hay nada. También es extraño , al precio que va aquí el precio del metro cuadrado . En una de las paredes está colgada la figura de madera del Negre de la Riba, patrón oscuro del barrio . Así que una noche me voy ir ninguna allí. Después de mucho indagar, me voy fijar en una pequeña tapa de alcantarilla mucho vieja .

La voy levantar y había unas escaleras oxidadas que bajaban . Voy descender ya un par de metros de la superficie había empotrada en la pared una portezuela metálica cerrada.

Cómo estaba muy atrancada, le di un par de puñetazos a ver si cedía y me quedé helado: del otro lado sonaron otro par de veces . Voy salir volante ninguna arriba. Puse la tapa en su sitio , me voy ir corriendo en casa, cerré con dos vueltas y no salí en dos días.

Durante semanas evité pasar por la esquina de la calle Baluard y la calle Alegría. Poco a poco me voy _ ir tranquilizante . Alguna explicación había de haber a aquellos golpes .

Sería que resonaban los trabajos del nuevo horno al lado . O fue el eco de los míos golpes. Preparé una caja de herramientas y una linterna , y una noche me voy ir ninguna allá para resolver de una vez el misterio . Pero al llegar voy ver un cartel que decía “No pisar, cemento fresco ”. Acababan de alicatar el recuadro detrás de la iglesia y la tapa de alcantarilla había quedado sepultada debajo. Me volví a casa aliviado. Mejor así. Ciertas puertas, mejor no abrirlas.

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