Social y laboralmente hablando, La Maquinista tuvo una notable influencia en la Barceloneta. Casi todos los empleados eran vecinos. Llegando a ser en tiempo de máxima producción hasta aproximadamente 1.800 trabajadores del barrio.
Era una empresa en la cual trabajaron generaciones de la misma familia. Padres recomendaban entrar al hijo porque era considerado como un trabajo seguro y con buenas condiciones salariales y ventajas sociales.
Tal era la vinculación con el territorio que los terrenos de La Maquinista fueron cedidos en el barrio después de su derribo para uso social, especialmente para centros educativos y viviendas de protección oficial.
Aquí alguno de los testimoniales de trabajadores o de sus descendentes, a modo de representación de todos ellos.
Juan Lanuza
Fue soldador a la sección de fundición desde 1948 hasta 1965, con el cierre de la fundición y su traslado a San Andreu. Ejemplo de familia vinculada a la empresa porque también trabajaron su padre Juan y sus hermanos Fermín y Agustín.
Sergio Martínez
Más de 35 años a la compañía, como electricista y mantenimiento de instalaciones. Último responsable de las instalaciones y custodia de las claves hasta el derribo. El llamado “último de la Barceloneta”, quien tuvo que llevar personalmente las claves a la Dirección a San Andreu, incluida la de la portalada, que pesaba casi 2 kg.
Pitu Anglada
4 generaciones: bisabuelo, abuelo, padre y él, desde el 1981, ya a San Andreu y al actual Alston. Los Anglada son uno de los numerosos ejemplos de saga familiar vinculada a la Maquinista. Familias orgullosas y con una alto concepto de pertenencia a “algo más que la fábrica donde trabajábamos”.
Ferran y Oriol Casabella
Padre e hijo. Ferran entró de aprendiz el 1974, pasando 3 años después a oficial. Se jubila el 2024, después de 50 años a la empresa. Trabaja en la Barceloneta y a San Andreu. Oriol entró el 2006, ya como Alston, y es actualmente delegado sindical.






