Se levanta el telón

El teatro en la Barceloneta

Hubo un tiempo en el que en cada barrio y en cada pueblo se hacía teatro. Posiblemente porque aún no existían otras alternativas que fueron posteriormente apareciendo y eclipsando esta actividad. Pero era frecuente ver compañías de jóvenes y no tan jóvenes aficionados que pasaban cada semana horas ensayando obras que después representaban normalmente en locales de su barrio o población.

Era una forma de pasar el tiempo, de divertirse, de sociabilizar y, muy importante, de culturizarse. Jóvenes, algunos sin apenas estudios, sabían perfectamente quien era Arniches, los hermanos Alvarez Quintero, Benavente, Buero Vallejo, Mihura, Lorca o Valle-Inclán.

Muchos de esos actores caseros perdieron su timidez y su inseguridad, aprendieron a comunicarse, a seducir y a convencer representando distintos personajes y situaciones. Las tablas que cogieron en estos escenarios a buen seguro les sirvió y mucho para desenvolverse por la vida.

 

Antecedentes

Aunque no hay excesiva documentación de época pasadas, si proliferaron entidades de carácter lúdico cultural en las que de una manera u otra se realizaban regular o esporádicamente obres teatrales y todo tipo de representaciones. Se tiene constancia que en la Barceloneta hubo entre el periodo de 1850 a 1960 no menos de ¡150 entidades!. De mayor o menor tamaño, de diferentes tendencias y naturaleza, pero en las que se realizaba alguna actividad digamos de representación en un escenario. Algunas de elles se transformaron en los coros actuales.

Enumerar a todas sería extensísimo. Podemos mencionar por ejemplo: Sociedad la Constancia, Casino de Instrucción y Recreo Artesano de la Barceloneta, SCH La Perla Dorada, Cooperativa La Fraternitat, Societat L’Aureneta, Centre Catalanista Clavé y Centre Clavé, Casino Republicà de la Barceloneta, La Cadernera, SC La Perla, Cooperativa El Siglo XX, Centre Cooperatiu de Pescadors, Foment Marítim de la Barceloneta, Societat CH Els Barretayres, SCH Els Tranquils, Patronat Obrer Sant Miquel del Port, entre muchas otras.

Instalación fija de teatro propiamente dicha. O sea, con telón, escenario y espacio para el público, con o sin asientos fijos, consta que tenían El Siglo XX, la Fraternitat, l’Ateneu Marques de la Mina, el Casino Nacionalista y la Església. Posteriormente La Salle y seguramente alguno más, però no està 100% documentado.

 

El Teatro de la Marina

La Barceloneta tubo una sala de exhibición de espectáculos ubicada en el Paseo Nacional, hoy Paseo de Joan de Borbó.  Fue el Teatro de la Marina.

Propiedad del empresario Pedro Trilla, el local se inauguró el 7 de marzo de 1908 por todo lo alto con la gran troupe mímica dirigida por el famoso pierrot dúo Andrés Cadre, presentando: El salto del lobo, drama en 7 cuadros. Además actuaron Las Hermanas Ortega, una pareja de baile y duetistas; Les Rammis, trío de excéntricos musicales; The Rhealy’s, troupe acróbata y burlesca y un gran cinematógrafo, con nuevas y variadas películas.

Es fácil adivinar que tal especial evento hizo las delicias de unos espectadores no acostrumbrados a asistir a este tipo de espectáculos.

En un barrio obrero, el Teatro de la Marina ejerció una clara función social de cara a los vecinos. En este sentido, era habitual la celebración de funciones benéficas en fechas señaladas o, por ejemplo, en favor de familias de pescadores que habían perdido a algún miembro en alta mar.

En 1915 el Teatro cambio de propietario. Guillermo Juncà toma las riendas del local. Entre las diferentes actuaciones cabe destacar la que se celebró el viernes 13 de octubre de 1919. En el local, convertido en un circo de verano, se presentó el Circo Ecuestre de Willy Frediam Todo un acontecimiento!. Actuaron reconocidas estrellas del momento -hoy desconocidas para nosotros- como Paul Leonar, Beby and Miss Gladie, The Remo, Mr. Augusto, Familia Frediani, Antonet y Beby, Micc Lucia, Troupe Balaguer y otros números de gran éxito.

 

Urbanización y derribo

Una nueva urbanización del barrio fue el fin del Teatro de la Marina. En marzo de 1923, los concejales del Ayuntamiento, Marimón, Casero, Alegret, Castillo, Garriga, García Anné, Escalas y Gasea, formularon a la comisión municipal permanente la siguiente moción: “proceder sin más plazos ni dilaciones a la apertura de la calle de Balboa, poniéndole en comunicación con la plaza de Palacio, mediante el derribo del Teatro de la Marina y barracones adyacentes”.

 

Reivindicaciones vecinales

Durante el tiempo que estuvo activo se celebraron en el local, aparte espectáculos artísticos y proyecciones de cine, mítines y manifestaciones en esa época tan frecuentes en las barriadas obreras. Por ejemplo, el 27 de mayo de 1923, el comité de huelga de las empresas adscritas a la Patronal del Transporte del Puerto, ante el cambio de horario del sector, organizó un mitin en el teatro.

La moción de derribo se materializó en 1928 con la apertura de la calle Balboa y el consiguiente cierre y derribo del local del Teatro de la Marina.

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