Nuestro comercio singular

Podemos considerar que los comercios singulares suelen ser aquellos establecimientos que destacan por su originalidad, para ofrecer una oferta temática única o incluso por su diseño. Pero en este artículo nos quedaremos con algunos que han sabido mantener su singularidad con el paso del tiempo.

No son todos, aunque quedan cada vez menos, pero consideramos que son representativos de un tejido comercial que no hace tanto de tiempo era muy propio del barrio. Tres ejemplos:

Uno, heredero y último testigo de esta Barceloneta pescadora y marinera es Hilados Donado. Un negocio de hilos, cuerdas, redes y artículos para la pesca y la navegación, que se mantiene inalterable 80 años después de su inauguración. 

Otro el taller de relojería de la Joyería Cánovas. Un secreto donde todavía se trabaja artesanalmente como hace décadas en la reparación de relojes y montaje de joyería. Porque recuperar este reloj olvidado del abuelo es emotivamente impagable.

Y un tercero, Encuadernaciones Bermejo. Uno de los pocos talleres de encuadernación manual que quedan en la ciudad. Por sus manos pasan auténticas joyas a restaurar, o documentos y libros que requieren un tratamiento especial que los haga únicos.

Son tres ejemplos de un comercio hoy singular muy escaso que se niega a desaparecer adaptándose a los tiempos pero siempre sin perder su esencia. En todos los barrios abundaban y en todos los barrios van hoy escaseando hasta, en masa casos, desaparecer.
Es nuestro comercio local, pero además es nuestro comercio local más singular.


Hace un tiempo, a la Barceloneta se bajaba a comer paella pero también a hacer compras

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