Entre 1958 y 1959, el inventor Narcis Monturiol construyó en los originarios talleres de la calle Tallers y Sant <pau de La Maquinista el Ictíneo I, el primer sumergible para uso no bélico. Medía 7 m de eslora, 2,5 de manga y 3,5 de calado. Su finalidad inicial era facilitar la pesca de coral. El nombre Ictíneo era el resultado de combinar las palabras grieags ichtus (pez) y naus (barco). En palabras de Monturiol, se trataba de un «barco-pez».
Estaba hecho principalmente de madera y constaba de dos cascos diferenciados: el interior o casco de presión era esférico y tenía una capacidad de 7 m³, mientras que el casco exterior o ligero tenía la mencionada forma de pez. En el espacio entre ambos se situaban los tanques de flotación, un depósito que suministraba oxígeno para la respiración e iluminación, y otro tanque de hidrógeno que alimentaba una lámpara oxhídrica para iluminar las profundidades marinas. La nave tenía un propulsor plano de aleta accionado por cuatro hombres de la tripulación.
El 23 de septiembre de 1859, Narcís Monturiol y cuatro acompañantes más probaron el Ictíneo en el Puerto de Barcelona, bajando a diferentes profundidades durante dos horas y media. La prueba fue un éxito y, en cierta medida, motivó el interés por el sector naval y se convirtió en una razón más, de mucho peso, para justificar el traslado de los talleres de La Maquinista dos años después cerca del mar, en la Barceloneta.






